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Todos los Días Sale el Sol

Querido Sancho

 

Pues por suerte, parece que el tiempo no siempre hace el olvido. Han pasado ya 400 años desde la muerte de uno de los grandes de la literatura española: Miguel de Cervantes, reconocido por su más brillante y rememorada obra “Don Quijote de la Mancha” y no es para menos.

 

Mi abuelo citaba muchas de sus frases célebres con la doble intención de transmitirnos un cachito de nuestra cultura literaria, y quizá para traspasarnos una pincelada de su filosofía de vida, sin duda, un regalo para nuestros sentidos.

 

Hoy, en homenaje a este gran regalo que en su día hizo Cervantes a nuestra historia literaria, me gustaría compartir con vosotros un trocito de “El Quijote”.

 

Para quién quiera tomar nota y comprobar que los buenos consejos, parece ser, no pasan de moda…

El patio de la felicidad

 

Tener hijos es algo serio. Y si además los papás trabajan fuera de casa, la cosa se complica. Sentimientos de culpa, falta de tiempo y de ganas, agotamiento físico y mental tras una ardua jornada y llegar a casa con una mochila de problemas, no lo ponen nada fácil a la hora de enfrentarnos a las últimas horas del día que están destinadas con mejor o peor fortuna a los más pequeños de la casa.

 

Sin darnos cuenta, los arrastramos en nuestra rutina de prisas y quehaceres, y nos olvidamos de lo más importante: permitirles disfrutar de unos minutos del día de calidad con sus padres. Porque los niños no necesitan armarios llenos de ropa, ni cajones llenos de juguetes, necesitan que les eduquen, les enseñen, les escuchen, les aconsejen, y lo más importante de todo, que les demuestren que les quieren.

 

Las carencias afectivas que sufre un niño pasan factura. Dicen que “la infancia es el patio donde se juega el resto de la vida”. Creo firmemente en esta afirmación. Estoy segura de que muchos de los conflictos internos que se manifiestan en los adultos, son el resultado de infancias incompletas.

 

La paternidad es el “trabajo” más complicado que una persona puede desempeñar a lo largo de su vida, que entraña la enorme responsabilidad de construir una persona con bases firmes y sólidas, para que en un futuro pueda funcionar de manera autónoma, y paradójicamente, es el único trabajo para el que no se exige titulación alguna.

 

No hay niños malos. Hay niños tristes, incomprendidos, “abandonados”, los niños sobreviven con las herramientas que los adultos les facilitamos, así que es nuestra responsabilidad que no les falte de nada.

 

Ahí va una profunda reflexión de Oscar Wilde: “el medio mejor para hacer buenos a los niños es hacerlos felices”. La clave está en saber cómo…

IL DOLCE FAR NIENTE

 

O lo que es lo mismo, el placer de no hacer nada.

 

Suena el despertador, como si de una carrera de obstáculos a contrarreloj se tratara, comienza nuestro día, sin contemplaciones, sin tiempo que perder y con 3 cafés en el cuerpo para poder llegar a todas las demandas que nuestra rutina tiene preparadas…

 

El día transcurre como uno más entre tantos, con la sensación del deber cumplido, de no haber parado un minuto, satisfechos y complacidos de haber alcanzado todos nuestros objetivos. Todos menos uno: dedicar unos minutos del día a la vida contemplativa… Sí,sí,como lo leen, al maravilloso placer de desconectar unos segundos del traqueteo del tren y simplemente: NO HACER NADA.

 

La semana pasada, y tras una frenética tarde de juegos con mis sobrinos, llegó el minuto de tregua. Exhausta me senté en el sofá, y mi sobrina no tardó en lamentarse: ”Tía me aburro…”, en ese momento fui consciente de la importancia de “Il Dolce far niente” que tantas veces me ha recordado mi tía Carmen.

 

Y es que tenemos la mala costumbre de no parar. La vida nos engulle en una rueda de hiperactividad de la que rara vez sabemos salir, y cuando lo hacemos, viene de la mano ese odioso sentimiento de culpa al que llamamos “remordimiento”, sin darnos cuenta de que los días se nos escapan entre los dedos, y apenas disfrutamos de los pequeños placeres de la vida…no hay tiempo para eso.

 

Esto es un mensaje para aquellos que se toman la vida “demasiado” en serio, y que se dejan imbuir por esa vorágine incontrolable de exigencias. Como dice mi amiga Montse, “en la vida hay tiempo hasta para perderlo”, y de eso se trata al final, de aprender a disfrutar la maravillosa sensación de estar haciendo NADA…

                   "Los Chicos No Lloran"

             

Alegría, tristeza, miedo, ira, asco… hoy la cosa va de emociones.

 

Nos empeñamos en definirnos como racionales o emocionales, sensibles o fríos, empáticos o distantes, sin percatarnos de que renunciar a nuestro “yo” más emocional, puede traer serias consecuencias.

 

Mal que nos pese, nacemos emocionales. Nuestro “kit” de emociones primarias nos permite sobrevivir, adaptarnos al medio y comunicarnos socialmente con nuestro entorno.

 

Sin embargo, nos pegamos la vida luchando en contra de la expresión de nuestros sentimientos… para qué negarlo, hay emociones incómodas: “por eso no se llora”, “no te enfades que no es para tanto”, “los chicos no lloran, tienen que ser fuertes”, “llorando no vas a arreglar nada”, “tienes que ser valiente”.

 

Con la mejor de nuestras intenciones, enseñamos a nuestros niños a disimular, camuflar y poco a poco a eliminar algunas de sus expresiones emocionales tan necesarias para el desarrollo y crecimiento personal, a veces incluso, haciéndoles sentir culpables de dichas manifestaciones: “no llores, que si no mamá se pone más triste”…

 

Craso error, porque en esto del sentir no debería haber protocolos. Las emociones existen por algo, todas y cada una de ellas sin excepción, ¿por qué entonces dejar de utilizarlas?

 

Quizá es el momento, de empezar a validarlas, de comprenderlas y lo más importante de respetarlas. Con un simple “entiendo que estés enfadado”, “siento mucho que estés tan triste”, “sé que lo estás pasando mal” los niños comprenden que pueden expresarse y sentir libremente, aunque eso no siempre conlleve un “salirse con la suya”, que son dos cosas bien distintas.

 

Ya lo dijo Aristóteles: “Educar a la mente sin educar al corazón, no es educar en absoluto”

                      Blue Monday


Lo que nos faltaba…según se han hecho eco diversos medios de comunicación esta última semana, resulta que una fórmula matemática recientemente descubierta, puede adelantarnos cuál es el peor día del año. Y el premio al día más triste es para el tercer lunes del mes de enero, de nombre artístico: Blue Monday.


Y es que parece ser que la llegada del frío, la cuesta de enero, y el fin de las Navidades, son motivos más que suficientes para tirar a la basura un día de nuestra vida, porque así está mandado.


Lo malo de todo esto, es que si programamos nuestra mente para experimentar el fenómeno Blue Monday, sin duda lo conseguiremos, y con la conciencia tranquila porque estamos cumpliendo con lo esperad, ”normal que haya tenido un día horrible, es Blue Monday”. Al final, excusas para ver el lado negro de las cosas…


He de reconocer que las mates nunca fueron lo mío, pero sí hay algo que tengo claro y que mi profesión me enseña día a día, y es que en cuestión de sentimientos, dos y dos no siempre son cuatro.


Por eso, y porque los días buenos o malos son cuestión de actitud…dale a cada día la posibilidad de ser el mejor día de tu vida…

                                                                                          Ser o no ser

 

Sé Ronaldo, sé Messi, sé Koke….” así comienza un anuncio de televisión, cuyo protagonista es el venerado Cholo Simeone.

 

Por suerte el mensaje acaba bien… “pero sobre todo… sé tú…” termina el Cholo… y es que, el anuncio da que pensar.

 

Esta semana mi reflexión es un tributo para los auténticos…para aquellos que se conocen, se aceptan y se quieren, siempre con afán de mejorar, pero con la absoluta tranquilidad de respetarse a ellos mismos, con lo bueno y con lo malo. Debemos mostrar siempre al mundo nuestra mejor versión porque “querer ser cómo” o “querer parecerse a” nos obliga a huir de nuestros defectos y menospreciar nuestras virtudes.

 

Y es que ya lo dijo Oscar Wilde: “Sé tú mismo, los demás puestos ya están ocupados”

LA MALA EDUCACIÓN… NO, GRACIAS

 

     Por favor, Gracias, De nada, disculpa… qué bien suenan…como le digo a mi sobrina Victoria, las palabras mágicas… y lamentablemente casi olvidadas.

 

     Y es que parece ser que “la Mala Educación” es algo más que una “peli” de Almodóvar…

 

     Las malas formas, están de moda, y el mérito no es atribuible sólo a los jóvenes- que más de uno lo habrá pensado- ¡qué va! es algo que se está haciendo extensible a toda la sociedad…- que no se nos olvide que los niños y adolescentes aprende por imitación, y mucho me temo que tienen “buenos maestros”- ¿por qué le voy a dar las gracias, si es su trabajo?, o ya paso yo primero que voy con prisa… tú si eso, sujétame la puerta… el gracias para otro día… que como te digo, voy con prisa… ¿os suena?

 

     Vivimos por y para nosotros,  y el que venga detrás que “arree”. ¡Qué pena!

 

    Por eso, en homenaje a esas grandes olvidadas, mi reflexión de esta semana, apuesta por las buenas formas, la amabilidad, la cortesía… en definitiva, por la buena educación.

 

    Por favor, que no os de miedo practicar el arte de ser educado, porque cuesta muy poco ser considerado, y porque a veces, las palabras mágicas, tienen premio… y para muestra un botón…

 

 

Muchas gracias por perder unos minutos de vuestro tiempo leyendo estas líneas.

 

Victoria Alcalde Martín

Para qué engañarnos… nos gustan las cosas fáciles…

 

Y es que la Ley del Mínimo Esfuerzo, es de las pocas leyes que ha conseguido poner de acuerdo a una amplia mayoría… ¡tiene “mandanga”!

 

Preferimos pasar por la vida de puntillas, sin hacer mucho ruido, y sin grandes complicaciones. Fundamentalmente porque los contratiempos asustan, las dificultades bloquean y los problemas nos atormentan… y es que las vidas perfectas sólo existen en los cuentos.

 

Por eso, quizá deberíamos cambiar el planteamiento… a fin de cuentas, las adversidades son oportunidades… oportunidades de crecer, aprender y de superarnos. Son buenas lecciones de lo que somos capaces hacer, y sin duda un buen manual de instrucciones para el futuro…

 

Victoria Alcalde Martín

Hoy el día promete...

Cuántas veces habéis oído eso de... "No, si es que hoy llevo el día cruzado desde que me he levantado..."

 

Y es que simplemente quedarnos dormidos, que se nos estropee la cafetera o perder el autobús, pueden conseguir amargarnos el día y confirmar lo que todos pensamos ante cualquier contratiempo mañanero: "hoy el día promete"... y si no cambiamos el "chip"... sin duda prometerá...

 

Y es cierto que hay cosas que ya no tienen remedio... si el despertador no ha sonado, es probable que lleguemos tarde... pero, ¿realmente es necesario tirar el día a la basura simplemente porque no haya empezado según lo previsto?

 

La actitud a la hora de enfrentarnos a las pequeñas adversidades del día a día, sí que depende de nosotros... vale un minuto de enfado, vale un minuto de desconcierto... pero el segundo minuto es de "reseteo" . Hay que reiniciar la marcha, y buscarle al imprevisto el lado positivo...

 

Con esto no quiero decir que montemos una fiesta por llegar tarde al trabajo, pero como ya no podemos evitarlo... un buen planteamiento sería el siguiente: si nos hemos quedado dormidos, que nos quiten lo "bailao"... 15 minutillos más de descanso para el cuerpo, que además los necesitábamos... si se estropea la cafetera... es el día para bajar a desayunar a la terraza de debajo de casa, café y tostadas con aceite y tomate, que nunca desayuno porque me da pereza preparalo en casa...  y si perdemos el autobús, aprovecho para hacer un par de llamadas y contestar varios mensajes que ayer no me dio tiempo de contestar, mientras espero a que llegue el siguiente... al final todo consiste en las gafas que uno se pone para mirar las cosas... y es que no valen excusas para amargarse el día...

 

Ahí va la frase de esta semana.... "Si te levantas con el pie izquierdo, sal de casa con el derecho"

 

Victoria Alcalde Martín

El objetivo de ser feliz

 

Ya de vuelta a la rutina..

 

Septiembre... el mes de la vuelta al cole, para muchos vuelta al curro y para unos pocos de la "depre" post vacacional... un mes en el que se escucha con frecuencia... "con lo bien que se estaba de vacaciones...".

 

Y la verdad es que no se está nada mal... pero si de 12 meses que tiene el año, sólo disfrutamos uno... la llevamos clara. La vida es mucho más sencilla de lo que la hacemos... el truco consiste en plantearse cada día el objetivo de ser feliz, y disfrutar con lo que uno tiene por delante... Ahí va una frase, un consejo o una batalla de John Lennon, según cada uno lo quiera ver...

 

"Cuando tenía 5 años, mi madre solía decirme que la felicidd era la clave de la vida... Un día fui a la escuela y me preguntaron qué quería ser de mayor, y yo respondí que feliz... ellos me contestaron que no había entendido la pregunta, y yo les dije que ellos no entendia la vida..."

 

John Lennon

 

Ahí queda eso...

 

Victoria Alcalde