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Juancho

Sobre las declaraciones de amor

 

"Sí, sin duda. No hay duda. Bale, Cristiano y Benzema van a jugar siempre". Falta el “si están bien”… Este es un titular de la prensa deportiva extraído de una rueda de prensa del míster del Madrid hace unas semanas. 


Cuidado, lo que puede parecer un refuerzo positivo para tres de tus mejores jugadores se puede convertir en un arma de doble filo para la gestión del grupo, de las personas, de los egos, y de la propia confianza de los jugadores.


Entiendo que Ancelotti habla desde la silla de entrenador del Real Madrid con todo lo que ello conlleva (multitud de intereses no sólo deportivos), pero me gustaría quedarme únicamente con la gestión artesanal, la de toda la vida, de un vestuario en un deporte colectivo.  


Que en el deporte profesional hay “tíos” que son intocables, sólo por estar en la élite, es indudable, pero con todos mis respetos para los entrenadores (grandes profesionales, sin duda), yo no comparto esa corriente… o por lo menos no, “caiga quien caiga”. Seguramente, soy más del “camachismo”, y si me tengo que ir de un sitio para no traicionar mis valores a pesar de haber llegado hace un cuarto de hora, quizá es mejor partir (José Antonio Camacho salió del Madrid por motivos extradeportivos).


Si se quiere reforzar a uno de los mejores jugadores del equipo, quizá, no debería hacerse en público ya que podemos originar efectos secundarios en el resto de integrantes del grupo. El halago público en forma de declaración incondicional de amor no es bueno, y no lo digo yo, sino un famoso entrenador al que leía recientemente, y con el que estoy plenamente de acuerdo. Lo contaba mediante una anécdota:


 “Yo había sido suplente y como el equipo no había respondido, tenía alguna esperanza de alcanzar la titularidad. El discurso del entrenador fue apocalíptico para todo el equipo, pero muy especialmente para el jugador que ocupaba mi puesto, al que acusó de no tener suficiente actitud, de ser poco aplicado con las instrucciones que había recibido y de haber completado una actuación lamentable. A esas alturas, yo ya me veía en el próximo partido con la camiseta de titular puesta, pero el entrenador cerró el discurso de un modo desconcertante:

-          ‘Lo que ocurre es que usted sabe que es mi debilidad y que, juegue bien o mal, al siguiente partido va seguir siendo titular’

Como resulta fácil suponer, me quité de inmediato la camiseta imaginaria que me había puesto. Mi sensación fue que me  la quitaba para siempre”

Si lo que buscamos es motivar a un jugador, quizá será mejor hacerlo en privado. Hablar en esos términos, puede hacer que un jugador deje de esforzarse puesto que haga lo que haga, otro será titular con total seguridad, con independencia de su rendimiento. Una plantilla, son 12-14 o 25 jugadores en función del deporte, y todos son importantes, es indudable.


Siempre ha habido jugadores que han jugado más minutos, y otros menos, pero que el criterio de elección sea justo en base a los méritos de cada uno es una de las claves del rendimiento. Cuidado con las declaraciones de amor incondicionales, eso sí, siempre y cuando no sean para vuestras parejas.   

 

Juancho

Cambia de canal

 

“Si tú o alguien de tu equipo comete un error, se desespera o sufre una injusticia durante el partido, y expresas verbalmente o a través de tus gestos tu ira, tu decepción o tu malestar, estarás mostrando a tu rival tus debilidades. 

 

Si muestras tus debilidades, el rival se sentirá superior, creerá que estás perdiendo los papeles y tomará el control sobre el partido. De esta forma se crecerá y empezará a jugar mejor y a esforzarse todavía más. 

 

Mientras estás en el campo muestra tu lado más frío y calculador, porque quien muestra sus debilidades tiene mucha probabilidad de perder la batalla” 

 

Estas líneas, no son mías, ni mucho menos, aunque debo reconocer que en su día tuve un entrenador que siempre me decía, “la cabeza fría, y el corazón caliente”. A mi modo de ver las cosas, viene a ser lo mismo. 

 

La autora del párrafo anterior es Patricia Ramírez, psicóloga deportiva, conocida por la labor que desarrolló en el Real Betis Balompié, entre otras facetas profesionales. Sin duda, líneas a valorar. 

 

En su libro, “Entrénate para la vida” (cuña publicitaria: libro muy recomendable) hay un capítulo muy interesante, titulado "elegir lo q piensas, depende de ti". Y aunque este no es mi campo, intentaré transmitiros la visión de alguien que el mismo sábado, adopta el rol de entrenador y jugador, en cuestión de horas.

Sin duda, tras su lectura, es imposible no reflexionar. Veréis, Patricia equipara el cerebro a un televisor, y cada pensamiento a un canal de tele. Al igual que puedes ver “la película de la semana”, o el programa “de moda”, tú eres capaz de elegir qué piensas. 

 

Actualmente, igual que muchas televisiones no permiten ver dos canales a la vez -aunque últimamente la tecnología vuela- , lo mismo le pasa a nuestro cerebro. Si nos centramos en varias tareas a la vez, lo normal será que terminemos colapsados. No obstante, con entrenamiento, tú puedes ser capaz de elegir lo que piensas, e incluso puedes llegar a ver la vida desde un punto de vista diferente al que hasta la fecha tenías. 

 

Y es que prepararse para lo negativo, según nos dice Patricia, no tiene sentido. Si crees que vas a perder, que no lo conseguirás, o incluso que no lo mereces, lo más seguro es que efectivamente sea así. 

 

Por ello, ante situaciones que te agobien en una PISTA DE JUEGO (recuerda, ESTAMOS JUGANDO) o en cualquier ámbito de la vida, coge las riendas de tus pensamientos, y elige cuál es el canal más interesante. Como dice el libro, “no tiene sentido ser pesimista, tampoco funcionará”. 

 

Cada vez que en tu cabeza aparezca un pensamiento que te perturbe, cambia de canal. Intenta racionalizar la cuestión, y prueba a estudiar otros puntos de vista distintos y más positivos que los que tienes habitualmente, seguro que funciona. 

 

TÚ decides, TÚ tienes el mando. Cambia de canal.

No te conviene jugar contra mí


Al loro, no soy cliente pero la publicidad del Banco Sabadell, me llega. Y de verdad, os aconsejo que estéis al tanto… Creo que sorprenderá por su contenido. De vez en cuando, sin querer, vuelvo a visionar aquel diálogo protagonizado por Guardiola y Trueba a consecuencia de otra campaña publicitaria de la misma entidad, donde ambos hablan sobre el arte de dirigir…Cada uno en su gremio, claro.


Y es que de esas charlas, se extraen conclusiones muy interesantes y principalmente cuando los protagonistas lo son también en el mundo del deporte. Rafa y John (Carlin, periodista y escritor inglés) mantienen una conversación viva, locuaz, y cercana entre dos amigos que se cuentan sus “penas” y que se ponen al día, a pesar de estar lejos. Sin duda, la frase de nuestro campeón, contestando a las bromas de su amigo, es el mejor titular de este fragmento que se ha hecho público de una entrevista que está por llegar: “No te conviene jugar contra mí” 


Si algo tiene Rafa es credibilidad, y a buen seguro que si lo dice, lo cumple. Jamás he vibrado tanto viendo un deporte como cuando juega Nadal. Cada bola para él es decisiva, la más importante, y si sus sensaciones son positivas, me atrevería a decir que es invencible… No sólo por su físico poderoso, sino por su fuerza mental que le permite controlar los nervios y respetar su estrategia dentro del juego. Yo desde mi sofá, acompaño el drive, tiro de revés, y corro a por las dejadas que le hace el contrario. Sin duda, creo en su trabajo por cómo lo hace, y por ello, lo admiro.


Pero es que además de ser un campeón, es un ejemplo. Humilde, cercano, pequeño en la victoria y grande en la derrota. Lee los partidos como nadie, prácticamente los graba mentalmente, y nada más terminar sabe el porqué de la victoria o de la derrota, y lo reconoce abiertamente, con sinceridad, sin excusas. Tiene un don, lo trabaja a diario, y su estilo es modélico, ético, creíble, auténtico… adjetivos calificativos difíciles de utilizar en la actualidad.

 

Bien sea el sector financiero-bancario, la administración a todos los niveles, los partidos políticos, los sindicatos, el fútbol profesional y sus dirigentes, y ahora incluso el mundo de la farándula, están repletos de presuntos señores/as chorizos, y en otros casos, de chorizos oficialmente condenados.


Pero, ¿qué no va existir en el deporte si nuestra sociedad es una oda a la trampa y al “mamoneo profesional”?Igual que un alto directivo caza elefantes en África, con vuelo privado, sequito de acompañantes incluido y tropa de chupatintas lamiendo su culo corrupto (perdonad los términos utilizados), un chico de 16 o 17 años se puede escaquear de correr dos vueltas o de hacer un ejercicio sin sudar, sin esforzarse, buscando el camino fácil y lo cómodo.


En mi opinión, ambos ejemplos son condenables, ahora bien, el primero se carga un país, y el segundo; adolescente, inmaduro, juega con su futuro y la credibilidad que pueda tener en el futuro. Al final, el enemigo está en casa (salvo que cambie su conducta) ya que ese chico está vulnerando códigos de vestuario, y valores que se desprenden de cualquier práctica deportiva en equipo: el respeto por el compañero, sacrificarse por los demás, ser generoso en el esfuerzo, la honestidad de dar todo lo que tienes por el objetivo común, etc. Son principios que terminan en la papelera si el chico no vuelve al camino correcto.


Salvando las distancias, esta semana he conocido la historia de Roberto Rojas, alias “el Condor”, portero chileno de finales de los 80 que protagonizó unos hechos lamentables en mi opinión. En un partido clasificatorio para el Mundial de Italia 90, con Brasil como rival, aprovechó la caída de un petardo en el campo para con una maquinilla de afeitar, cortarse en la ceja e intentar que sancionaran al equipo contrario. Simuló que su lesión fue originada por el petardo-bengala que cayó a unos metros suyos, de forma que pudiera perjudicar a los brasileños, y así, de forma antideportiva, conseguir enredar la eliminatoria y que Chile se clasificará  para la fase final Mundialista. Finalmente, todo se descubrió y “el Cóndor”, perdió toda la credibilidad que algún día tuvo, y por supuesto, a sus compañeros de vestuario a quienes perjudicó.  Chile no pudo participar en el Mundial del año 94, entre otras muchas sanciones.


No obstante, no quiero terminar esta reflexión con este personaje por lo negativo de su historia. Prefiero finalizar con un ejemplo adecuado: El señor Marcelo Bielsa. “El Loco” como se le conoce, en su época como entrenador en Bilbao, después de “zarandear” a un trabajador por no emplearse con profesionalidad, según su criterio, en unas obras que se estaban desarrollando en Lezama, convocó una rueda de prensa para condenar su comportamiento públicamente, y además, informar de que se había autodenunciado ante la policía por todo aquello. Algunos pensaran que con esta historia hace honor a su apodo, pero a mí particularmente, me parece un tío honesto y muy creíble. Defendió los intereses de su club, seguramente no por los cauces adecuados, pero acto seguido reconociendo su error en las formas, lo enmendó y no lo escondió. Sin duda, un comportamiento valiente y ejemplar.


En definitiva, ¿os imagináis tener de compañero de equipo a Rafa Nadal? Sin duda, sería un ejemplo, y para chicos en formación, aún más.

Veinticuatro partidos

Ni uno más, ni uno menos. Esa fue la sanción federativa que le fue impuesta a un menor por golpear a otro en un partido de competición.  Y es que, como se dice en la jerga de la vida: nuestros actos tienen consecuencias.


En esta ocasión, y no siendo suficiente lo anterior, el menor tuvo que comparecer ante un Juez de Menores por cuanto su acción se encuentra tipificada en nuestro Código Penal como un delito. En concreto, un delito de lesiones.


Para su fortuna, el imputado tuvo la suerte de que el juez responsable de conocer su expediente fuera Don Emilio Calatayud, juez de Granada, conocido por sus peculiares y efectivas sentencias en este ámbito.


Llevo años detrás de su libro "Mis Sentencias Ejemplares", pero quizá, ahora que profesionalmente este campo me queda más cerca, sea el momento de “meterle mano”. Y es que la forma de hacer justicia que tiene su Señoría, la cual le hizo saltar a la palestra mediática, es distinta. Con antelación a la actual regulación de menores incluso, el juez Calatayud aplicó medidas muy adecuadas para la evolución y reeducación del menor, medidas en algunos casos distintas a las habituales.  Obligar a un menor a aprender a leer o escribir, o incluso a hacer el Camino de Santiago, implica una forma de hacer justicia diferente, directa, clara, ejemplarizante, y en todo caso, atendiendo al superior interés del menor. 


El libro es un resumen de su trayectoria, y de los expedientes más llamativos que ha resuelto, con mayor o menor éxito en cuanto al resultado sobre el menor (luego, hay menores que tienen circunstancias muy concretas que les lleva a delinquir en la edad adulta), pero que le han servido para crear una forma de impartir justicia bastante efectiva.


Pero, ¿cuál es el motivo de toda esta reflexión? Veréis, hace poco vi un video donde un delantero brasileño, concretamente del Santos, intentaba engañar a un árbitro agarrándose- estirando él mismo de su propia camiseta a la salida de un córner. Sí, más o menos ese lance que se desarrolla todos los sábados y domingos en las áreas de un campo de fútbol, que puede terminar en el punto de penalti.


Pensad en frío lo absurdo del tema. El buen muchacho con tal proceder reduce su concentración (va pendiente de la camiseta), condiciona su colocación para el remate y le resta intensidad a la acción… en definitiva, que el mismo hace imposible que pueda conectar con el balón. Lo gracioso de la cuestión es que su acción ha dado la vuelta al mundo, y el árbitro del partido, no vio absolutamente nada. Resultado, ahora es objeto de debate público con un sinfín de opiniones de todo tipo, pero lo que es peor, tal conducta le puede generar una sanción de oficio.


Dicen o por lo menos yo lo he escuchado mucho, que “el fútbol es de listos”, pero creo que no es una afirmación acertada para el caso concreto. Si un tío que puede buscar la pelota para intentar marcar se dedica a hacer "el canelo", dudo mucho que sea muy “listo”.


Ser inteligente en el deporte sí está bien visto… y cuando digo inteligente, me refiero a jugadores que leen los partidos, que saben cuáles son los tiempos, que conocen al rival, que interpretan el juego, que conocen la estrategia, que saben ocupar sus espacios y aprovecharlos, y que además, tienen intensidad y trabajo para adelantarse a situaciones del juego. Ser “listo” suena a atajo, a camino fácil, a peaje barato que a la larga sale caro, en definitiva un poco a mala fe, y más en este tipo de acciones que se busca el engaño. 


Desconozco si lo sancionaran, y en caso afirmativo, qué le puede “caer”, pero en todo caso, espero que sea un ejemplo para todos, y en especial, para los jóvenes en el sentido de que esas acciones deben de ser atajadas.


Decía Alfredo Di Stéfano en un artículo de Marca sobre la forma de plantear “Mou” el primer partido de una eliminatoria de Copa de Europa (aquella época donde el Madrid fuera de casa buscaba el 0-0), que había que tener cuidado de  “no distraernos distrayendo al contrario” porque en varias ocasiones, dicha fórmula no tenía el resultado esperado por el entrenador portugués y además, generaba un debate en la prensa que era perjudicial para el equipo... Y  qué razón tenía Don Alfredo… su lectura era clara: “sal a ganar el partido, y déjate de empates, que luego puedes echar de menos -si pierdes la eliminatoria con esa táctica- esos minutos que has tirado a la basura”.


A este chico, le ha pasado algo parecido… Busca el gol y olvídate del teatro

La actitud es la que convence

Durante los años 80 se acuñó una gran frase en el mundo del fútbol que ha trascendido en el tiempo: “el miedo escénico”


Este término surgió de  las grandes remontadas que vivió el Real Madrid en aquella época y que le otorgaron dos copas de la UEFA… Básicamente, era la comunión de un equipo con su público que empujaba desde la grada, motivado principalmente por la actitud de sus jugadores… Como os podéis imaginar, tal fórmula era mortal en lo deportivo para los equipos contrarios. 

 

Varias generaciones de futbolistas geniales confluyeron en aquel equipo, pero sin duda, José Antonio Camacho era el alma, el espíritu, el motor que bombeaba pasión al vestuario.

Cuentan los cercanos que el bueno de Camacho jugaba los partidos desde el punto de la mañana… Asaltaba las habitaciones de sus compañeros y les preguntaba cómo iban a defender, a cabecear, a meter un gol o incluso, a pararlo… Y no se marchaba de la habitación hasta que el compañero de turno materializaba la acción delante suyo, en pijama, en la cama, y por supuesto, con su visto bueno. Y así, compañero por compañero…

Ese trabajo previo se manifestaba en la actitud de aquel equipo, de aquel grupo que además de jugar como los ángeles, era un grupo con alma y pasión.


Y como muestra, la “prota” del video de hoy. Sin duda, su acción transmite tensión, atención, implicación, esfuerzo y sacrificio, espíritu, con independencia de que luego el punto fuera para el equipo rival… Todos esos factores, sin duda, multiplican una de las cualidades fundamentales en los deportes de equipo: el talento.


http://as.com/videos/2014/09/28/portada/1411904259_531906.html


Pero la pregunta es… ¿Cómo vas a jugar el siguiente partido?. Recuerda, la actitud es la que convence.

Con un cubo y de rodillas...

Ser entrenador es apasionante, constantemente se toman decisiones y todas suelen tener incidencia... Para bien o para mal, pero todas con su resultado. Siempre he defendido las apuestas valientes, atractivas, auténticas, por encima de los objetivos finalista de ganar de cualquier manera… Con esto quiero decir que no todo vale.

Contaba Jorge Valdano en su libro “Los onces poderes del líder” una anécdota sobre un entrenador argentino que visitó una escuela para dar una charla con la finalidad de  transmitir valores a los chicos… Hablando con los niños, primero los “midió”(quería ver sus conocimientos), y a continuación, les preguntó acerca de si sabían quién había conquistado América...

Por supuesto, los chicos conocían la respuesta y no dudaron… ¡Cristóbal Colón!, fue la contestación mayoritaria. Preguntados los “peques” por quién fue la persona que llegó en segundo lugar, se hizo el silencio en la sala… Algunos dudaron si Pinzón, otros no sabían que decir. El silencio y las dudas fueron la regla general.

Pincha en la foto para ver el video.

Aquellas cuestiones reforzaron el mensaje del entrenador argentino en el sentido de que lo importante es ganar por encima de todo, sin tener presente el camino, el medio, la forma. Su conclusión fue rotunda: “¿Ven? Sólo nos acordamos de los que llegan primero. Por eso yo digo que lo importante es ganar”

En el libro contaba que el Ministro de Deportes argentino del momento que presenciaba la charla, no sabía si reír o llorar ante tal situación, y Valdano manifestaba que a él, personalmente, le entraban ganas de llorar… Lógico. 

Dejando a un lado los objetivos finalistas, os traigo un cubo y varios “tíos” de rodillas… El cubo, un invento más de Pep Guardiola y su equipo técnico. Trabajo físico, técnica individual, trabajo en equipo, coordinación,  unión de vestuario, diversión...En definitiva, un juego fantástico para realizar un trabajo integral, y completo a todos los niveles casi sin darte cuenta mientras lo pasas bien…

Las rodillas… una jugada de pizarra curiosa que en mi opinión, devalúa un gran gol de tiro directo. Seguramente, ese lanzamiento ejecutado por Cristiano Ronaldo hubiera dado la vuelta al mundo en 2 minutos y Twitter se hubiera colapsado. De esta manera, se habla de dos jugadores de rodillas al sacar una falta. 

En todo caso, dos apuestas personales, dos estilos, dos libretos llevados a la práctica en busca de resultados, y sobre todo, la manifestación del trabajo de un entrenador y de su propio estilo. Sinceramente, a nivel personal, me quedo con el cubo.

Aunque parece que casi todo está inventado, con ingenio y originalidad, se puede evolucionar. Ahora bien, ese lanzamiento fue magistral a pesar de no pasar por el espacio generado por los “arrodillados”. Quizá, en otra ocasión salga mejor… o peor.

“Chachismo”

 

Siempre han existido movimientos sociales, culturales, ideológicos, políticos e incluso filosóficos y como no, personas dispuestas a seguirlos. La gente busca acomodarse, situarse, o incluso identificarse con algún fenómeno o corriente que represente lo que siente o aquello en lo que cree.

 

También existen modos o formas de comportarse, usos sociales que varían y maneras de hablar que evolucionan. Ya no se lleva el “mola mazo”, ni el “cómo te enrollas”, ni siquiera aquella expresión de “lo pasamos chachi”… Expresiones que en su día eran “lo más”, y ahora, ya no suenan.

 

Hoy os traigo una forma de ser, de sentir y transmitir, un nuevo “movimiento”, en este caso ligado al deporte, que debería ser adoptado en todos los colectivos deportivos, y sobre todo en cualquier equipo de competición: El “chachismo”.

 

Goza de legitimidad absoluta pues ha recorrido un largo camino hasta ser reconocido como merece y su definición en palabras de su creador es algo así como, “jugar de una forma divertida”.

 

Sergio Rodríguez “el chacho”-de muchacho- ha creado esta forma de jugar y de entender el deporte después de vivir múltiples experiencias a lo largo de su carrera, y no siempre han sido positivas. El “chachismo” se resumen fácil, y lo describe el propio Sergio, “muchas veces he mirado al marcador y veo que quedan 4 minutos, 3 minutos… y pienso: que no se acabe todavía el segundo cuarto que me lo estoy pasando muy bien”.

 

Servidor, se abona a este movimiento, y desde ya, trataré de aplicarlo: divertirse y ser feliz haciendo algo que te apasiona. No se pierdan el Informe Robinson de hoy lunes, promete.

 

Juancho

Me lo dijo en una ocasión un entrenador que tuve, y que él ya sabe quién es... "Juancho, nuestro deporte no es tenis. El nuestro es un deporte colectivo, y aquí no estamos sólos"..

 

Según pasan los años, te das cuenta de que esas palabras cada día pesan más y tienen más sentido.. Desde luego, si eres Rafa Nadal está casi todo controlado, y no tienes que darle cuentas a nadie..tienes una cualidades extraordinarias, y una cabeza privilegiada.. y luchas contra ti mismo, y tu rival, pero cuando te ves el culo con más gente en un vestuario- si se me permite la expresión-, te das cuenta de que existe un objetivo común por el que pelear que va más allá del tuyo particular..

 

Hacia tiempo que no veía un vídeo tan bueno, y que definiera tan bien lo que es un vestuario unido.. en la derrota, y en la victoria.

 

El entrenador con un mensaje claro, preciso -seguir el plan de juego- y no por cualquier motivo, sino porque estaba funcionando.. les explica a sus jugadores las causas del mal juego del primer tiempo, les dice lo que tienen que mejorar- jugar en el eje, y no utilicéis el pie-, y refuerza aquello que sí esta bien hecho.. les dice dónde está la clave, y les asegura que así lograran la victoria.

 

Y luego el capi, que arenga a los suyos como máximo representante del grupo.. les invita "a consolidar el curro", el de todos, el de un grupo.. Desde luego impresiona ver a tíos tan grandes abrazados en el medio tiempo, pero impresiona más qué es lo que puede hacer un equipo cuando funciona en una misma dirección, como un bloque..

 

Por cierto, el video está en castellano, no es una peli americana donde ganan los buenos, y el jugador guapete se va con la chica mona.. es una historia de verdad.. de las que pasan muy a menudo en el deporte amateur.. gente que al terminar el partido se tomará una caña, se irá a cenar, y volverá a su casa con la sensación del deber cumplido y sobre todo, orgulloso de todos sus compañeros.. y entonces, te das cuenta que todo tiene sentido..

 

Por cierto, vaya formar de terminar el partido después de las "leches" que se pegan.. ¡Ah!, y no vale con este triunfo.. esta semana tres sesiones y a ganar el siguiente partido.


 A través de la fotografía podréis ver el reportaje de AsTv..Que lo disfrutéis.

¿Habrá algo que no sea posible?

 

 

Llevo días planteándome esta cuestión, y cada vez que lo pienso, creo que estoy más cerca de contestarme… Me paro en un semáforo y admiro la arquitectura de nuestra ciudad, sus edificios, las calles, los puentes y monumentos, y pienso… Si le contáramos todos estos cambios a alguien de otra época, hubiera pensado sin duda que no era posible… y se habría equivocado.

 

Pasan los días, la sociedad progresa en todo menos en lo que tiene que ver con los bolsillos llenos (de manera legal, claro), y cada vez se me hace más difícil pensar en algo que no sea posible…

 

En la vida y en el deporte parece que no existen límites, lo cual me acerca sobremanera a obtener una contestación… y de pronto, ¡zas!.. Felipe Reyes se marca un triple de espaldas sobre la bocina después de recepcionar un “melón” de no sé cuántos metros…¡Madre Mía!.

 

Veo a Nadal levantarse de la nada para hacer la temporada de su vida; a Fernando Alonso encima del coche de “los Picapiedra” sembrando dudas sobre quién es el mejor piloto de la F1 a pesar de no ganar; Marc Márquez, un bebé sobre ruedas campeón de moto GP… en fin, y así infinidad de temas que no paran de rondar por mi cabeza…

 

No puedo evitar mirarme a mí mismo, pensar en nuestro Club, en los chicos que gestiono, y sigo interrogándome… ¿conseguiré que jueguen a lo que yo quiero?. En definitiva, ¿creceremos como equipo?

 

Viendo todo lo que ha conseguido el Negro Cáceres durante su recuperación, o el optimismo de Felipe tirando a canasta “a la remanguillé” no tengo duda de que lo lograremos. Al igual que estoy seguro de que este club crecerá de la mano de todos aquellos que lo componemos, y sobre todo, de todos aquellos en los creemos en él… En este punto podríamos discutir sobre lo qué es crecer, pero eso lo dejaremos para otro día…

 

Y, sí, justo cuando ya pensaba que no iba a ser posible escribir unas líneas sobre algo de interés y que pudiera llamaros la atención… Se enciende la bombilla y me fabrico estas líneas que podrán gustar más o menos, pero que son cosecha propia …Ha costado más de lo que pensaba, y seguramente mucho más de lo que me hubiera gustado…

 

Quizá sea un ejercicio de autoafirmación y de optimismo magistral… pero finalmente ha sido posible… Como reza el whatsapp de mi querido hermano Javi, “lo logró porque no sabía que era imposible”.

 

Feliz Temporada a todos, y bienvenidos a vuestra casa.

 

Juancho